
Arequipa 01 de junio de 2004
| MENSAJE PARA EXALUMNOS DE LA COMPAÑÍA DE JESÚS Recordar el Perú de los últimos veinticinco o treinta años, tiene indudablemente sus riesgos. Como ejercicio simple podemos puntualizar: crisis económica, inestabilidad política, descalabro moral y corrupción, generaciones enteras que pugnan por salir del país, en el ánimo de alcanzar mejores oportunidades de vida; sin embargo y aunque nos duela reconocerlo, el más ingrato de estos recuerdos tiene que ser sin duda, la violencia política que nos azotó por más de veinte años. Miles de victimas, la mayor parte de ellas inocentes. Tampoco quedó libre de controversia, el señalamiento de los responsables de esta increíble matan-za entre peruanos y, sobre todo, la necesidad de poner sobre el tapete tan lamentables acontecimientos, cuando para muchos, era mejor voltear la página y no volver sobre estos temas. Diremos simplemente, que el pueblo peruano, tienen derecho a conocer la verdad. La verdad aunque incómoda, es mil veces preferible al encubrimiento piadoso o manipulador de lo ocurrido; la reconciliación entre peruanos, no puede ni debe producirse en medio de la ignorancia o el desinterés por conocer el curso de los acontecimientos, que nos marcaron de modo tan especial. La construcción de una sociedad nueva, nos exige como ciudadanos, el rescate de valores como justicia y solidaridad. Para contribuir a este proceso, en esta oportunidad, se ha escogido un fragmento del informe de la Comisión de la Verdad y Reconciliación, que toca precisamente el tema de la justicia y la solidaridad. Justicia y solidaridad: la dimensión moral “En la comunidad nos afectó porque ya no había gente quien reclame por el progreso del pueblo, solo vivían perdices”. Al lado de la comunidad para el ejercicio de la justicia está el tema de la solidaridad. La solidaridad no se teje al margen de la comunidad o colectividad social. La solidaridad supone vínculos estrechos de amistad y compañerismo. Dañar o agredir a uno de los miembros de una comunidad significa dañar o agredir al resto. Naturalmente que la solidaridad pone permanentemente en evaluación el grado de cohesión de la comunidad. El sentido de comunidad solidaria está presente, por ejemplo, cuando un testigo se alegra del reconocimiento dado a los familiares y heridos de Barrios Altos: “Yo, me alegré cuando le hicieron un reconocimiento a los caídos en Barrios Altos, creo que eso, es lo más digno que se puede hacer a gente que pierde su familia, por inocentes en el fondo (...).” Asimismo, cuando hay personas que se preocupan por la situación de los huérfanos y de las víctimas. ... Fragmento tomado del informe presentado por la Comisión de la Verdad y Reconciliación
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Por: Marcos Obando Aguirre Todos los ex alumnos de las últimas veinte promociones, recuerdan sin lugar a dudas, al profesor Hugo Calderón Mestas. Lo recordamos como docente de una de las asignaturas más “difíciles” (matemáticas), también en su condición de Prefecto y cómo no recordarlo dirigiendo a la Banda del Colegio, en tantas presentaciones dentro y fuera del Colegio. El profesor Hugo, inició su labor docente en el Colegio San José, el primero de abril de 1983 y, en esta oportunidad, es nuestro invitado especial para el Boletín de ASIA. Profesor Hugo, usted, en su larga trayectoria por el colegio, ha tenido a su cargo uno de los cursos más complicados para los estudiantes: matemática s . ¿Podría contarnos cómo ha evolucionado la enseñanza de esta materia? Yo he conducido el aprendizaje de los procesos matemáticos, de mis alumnos de tres maneras diferentes y progresivas a lo largo de mi trayectoria profesional.
Una de las razones por las que la matemática es tan ingrata para la mayor parte de nosotros, es su aparente falta de utilidad inmediata. ¿Qué es lo que se esfuerza por transmitir un docente cuando tiene a su cargo un curso como éste y qué les recomendaría a los estudiantes para que aprovechen mejor este esfuerzo? Partamos de un principio: Usamos las matemáticas para formar la persona de nuestros muchachos. Al describirte en la pregunta anterior cómo conduzco el aprendizaje de la matemática, te habrás dado cuenta que todo alumno, está inmerso en el aprendizaje de un proceso. No es sólo su oído o una que otra facultad más. No. Está implicada su afectividad: tiene un problema a resolver que está en sus manos. Su memoria, esos grafos tienen un significado que ya los ha estudiado. Su intelecto, qué ha sucedido aquí. Puede ser esto a aquello. Comprobará en el segundo ejemplo resuelto, y en el tercero, y en el cuarto… Su trabajo disciplinado, si no hay sistematización del trabajo, no hay resultado. Su voluntad, si no se pone como protagonista de su aprendizaje, nadie aprenderá por el. Su actitud de aprendiz, si no hay repetición, no hay almacenamiento de los aprendizajes. Otra de las facetas por las que se le reconoce, es su labor con la Banda del colegio. En este momento, estamos empeñados en renovar su instrumental; sin embargo nuestra banda ha hecho ya clásicas algunas marchas, con las cuales se identifica de modo inequívoco el paso de nuestro colegio. ¿Qué nos puede relatar sobre estas melodías?, ¿Cuál es su origen?, ¿Por qué terminaron siendo tan propias del Colegio? La banda, el actual instrumental, tiene 35 años de vida. Yo me hice cargo de ella hace quince, por tanto recogí 20 años de trayectoria. Mi primera idea ha sido mantener el repertorio que heredé. El ex alumno que hace 35 años tocó en la banda, puede coger su instrumento de entonces y con ensayos, ponerse a tocar esos temas con los muchachos de hoy. La banda tiene su mística. Creo yo que un ex alumno al volver a coger su instrumento y hacerlo sonar como otrora, vuelve a sentir en su corazón y en todo su ser las emociones que hoy comparte con las nuevas generaciones. Por las manifestaciones que recibo de una y otra parte, estas emociones no solo son de los nuestros. Otras personas que estudiaron en colegios diferentes al nuestro, reviven sus adolescencias no sin nostalgia y cariño, al escuchar los sones que interpretamos. Me han llegado a decir que la banda no es patrimonio del Colegio San José, sino de Arequipa. Fíjese la responsabilidad que tenemos sobre nuestros hombros.
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