LA FORMACIÓN DE LOS ANTIGUOS ALUMNOS: UNA TAREA GLOBAL Y CONTINUA
IDEAS PREVIAS
Reflexionar sobre la formación permanente supone conjugar, en términos más sencillos y coloquiales, que es como van a desarrollarse estas notas, entre otras cosas:
Una apertura mental espiritual a recibir nuevas sensaciones e impulsos.
Hay que considerar que los Antiguos Alumnos reciben una formación cristiana, Ignaciana, en los Colegios de la Compañía, con resultados positivos casi siempre, que les marca de por vida; pero la Iglesia evoluciona con los tiempo y va adaptando el mensaje evangélico a las circunstancias de la época, sin perder la esencia fundamental cristiana, por lo que el antiguo Alumno necesita continuar su formación par impedir caer en la obsolescencia y poder seguir al día en los caminos que va señalando la Iglesia, y dentro de ella, la Compañía de Jesús.
Por otro lado, la formación puede ser entendida no sólo como conjunto de ideas que se reciben y asumen, sino como una práctica de conducta permanente, como un modo de gestión en nuestros ámbitos de actuación.
Todo ello nos lleva a considerar la formación permanente del antiguo alumno de Jesuitas a la luz del Decreto 13 de la Congregación 34 de la Compañía, pieza maestra en la colaboración jesuitas-laicos, que pretende un trabajo más decidido para afianzar los lazos entre los individuos colaboradores, asociaciones, comunidades, etc., para que sea posible, como recuerda el Provincial de Toledo Alfredo Verdoy: “La Compañía reconoce como una gracia de nuestro tiempo y una enseñanza para el futuro que los laicos tomen parte activa, consciente y responsable en la misión de la Iglesia en este decisivo momento de la historia” (Revista Red Ignaciana, nº 1, marzo 2002), así como que “la civilización cristiana está tanto o más asegurada cuanta más calidad cristiana impregna la vida de los laicos”. Esperamos que su lectura ayude a incrementar nuestro deseo de formación.
OBJETIVOS DE LA FORMACIÓN PERMANENTE
Si intentamos concretar en un pequeño horizonte de objetivos el instrumento de la formación permanente, podríamos enumerar sin carácter excluyente ni limitativo:
Conseguir una identidad cristiana e ignaciana homogénea en las actuaciones de los antiguos alumnos.
Y todo ello centrado en esos tres hermosos enunciados de nuestra Compañía que tanto nos repiten, especialmente desde nuestro querido P. Arrupe:
“Opción preferencial por los pobres, por lo social”.
“Hombres y mujeres para los demás”.
“En todo amar y servir”.
Lo que enmarca por encima de todo los objetivos irrenunciables de Justicia y Solidaridad, a través de la acción conjunta y complementaria laicos y jesuitas.
MEDIOS
Pasando al campo de los medios para acceder o lograr una formación permanente, citaríamos:
En esta línea se sitúa el convenio que la Federación tiene suscrito con Entreculturas, cuyo desarrollo ha de ser enormemente enriquecedor par las diversas Asociaciones y los propios antiguos alumnos. Entreculturas es una ONG promovida por la Compañía de Jesús y dirigida por un equipo mixto de jesuitas-laicos, con gran participación cuantitativa y cualitativa de éstos últimos.
Su objetivo fundamental es mejorar estructuras básicas para el desarrollo de pueblos y sociedades marginadas, especialmente a través de la educación como elemento y motor fundamental del desarrollo. Actúa principalmente en Hispanoamérica y África y sus realizaciones en construcción, dotación y gestión de colegios son muy importantes.
Es evidente que la formación permanente se puede transmitir a través de etos y otros canales de difusión, pero también que nuestras Revistas son el único medio que llega fácilmente a todos nuestros asociados con carácter recurrente y homogéneo, por lo que deben ser, en su integridad, vehículo de formación permanente.
UNA EXPERIENCIA CONCRETA
Terminamos exponiendo, en breve resumen, unas experiencias prácticas de formación permanente que se están desarrollando en la Provincia de Toledo, en las que participa la Asociación de Antiguos Alumnos Recuerdo Areneros de Madrid.
El órgano impulsor de estas actividades es la denominada Comisión Provincial de Apostolado Laical de la Provincia de Toledo, compuesta por cuatro jesuitas y dieciséis laicos, representantes de diversas instituciones.
Una actividad concreta es la organización de Retiros sobre espiritualidad Ignaciana, llamados “Tras las huellas de Ignacio-Espiritualidad Ignaciana para Laicos”, con diversas sesiones a lo largo de dos años y cuyo detalle excede de esa comunicación.
Otra realidad específica ha sido la constitución de la Red Ignaciana, que integra y coordina todos los movimientos de espiritualidad y apostolado laical de la Provincia de Toledo: Comunidades de Matrimonios, Voluntariados, Colegios, Comunidades de Vida Cristiana (CVX), Parroquias e Iglesias, Actuaciones con colectivos marginados, Entreculturas, y, en fin, la Asociación de Antiguos Alumnos.
La red ha publicado, en marzo y julio de este año, una Revista de dieciséis páginas, verdadero instrumento de formación permanente y, recientemente, en mayo, celebró el II Encuentro Jesuitas-Laicos, que reunió a diez jesuitas y cincuenta y cinco laicos y cuyas conclusiones fundamentales fueron:
Formación de los laicos, con amplia información e intercambio de lo que ya se está haciendo y difusión del curso “Tras las huellas de Ignacio”.
Confiamos que estas experiencias se desarrollen fructíferamente y sean motivo de interés para otras asociaciones.
Terminamos recalcando, como se decía al comienzo, que trabajar por una formación permanente requiere una disposición de ánimo propicia a “dejarse formar” y a asumir la necesidad de aprender cada día.
En ASIA San José, estamos interesados en promover un proceso de formación dirigido a todos los antiguos alumnos, que residen en nuestra ciudad. Creemos que, no importando el área específica en que desarrollamos nuestras actividades cotidianas, siempre existe en nosotros el deseo de conocer más; estamos seguros que en la medida que se amplíen nuestros horizontes de comprensión de la realidad, podrá ser más efectiva nuestra tarea como estudiantes, trabajadores, profesionales o padres de familia, en resumen, nuestra acción como hombres, a los cuales nos ha tocado la tarea de orientar nuestro quehacer en una etapa de profundos y rápidos cambios, que ponen en cuestión muchas de las ideas, de los principios y paradigmas que hasta no hace mucho tiempo, constituían los moldes clásicos del pensamiento y de la acción.
Nos satisface que preocupaciones de este tipo, también estén marcando la actividad de otras ASIAs, en otros continentes. El artículo siguiente, está tomado de la Sección: Nuestros Colegas, de la Revista de Antiguos Alumnos, “Areneros Recuerdo” Nº 195, Noviembre 2003, Madrid, España.