FOROS DE OPINION

   

 

Fecha: 30 / 04 / 2004
Autor: Marcos Obando Aguirre
Promoción: '71
Categoría: SOCIAL

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

ILAVE SE REPITE

En el momento en que escribo estas líneas, un noticiero de la televisión local pasa secuencias de una manifestación callejera, de comerciantes de la Feria del Altiplano aquí, en la ciudad de Arequipa, en contra del Alcalde del distrito de Miraflores, a quien acusan con energía, de ser prepotente y abusivo y, además, le enrostran estar actuando por venganza, ya que según dicen los protestantes, tiene intereses en una feria, que esta autoridad ha promovido y que compite con la Feria del Altiplano. Lo escabroso del suceso, es que la turba grita enardecida: “ILAVE SE REPITE” y, por supuesto, amenazan con linchar al alcalde.

Cuando las soluciones civilizadas y democráticas, se vuelven inviables o sumamente difíciles de llevar a cabo, sólo queda, parece ser la conclusión, la acción directa y lamentablemente violenta de las masas (expresión que alude desgraciadamente, a cantidad de personas, pero que dice muy poco de su calidad). Luego de los sucesos de la provincia puneña, que terminó con la trágica muerte de su alcalde y uno de los regidores del Concejo Provincial, se ha desatado una avalancha de explicaciones, interpretaciones, puntos de vista, o como quiera llamárselos, que destacan diversos ángulos con el propósito de comprender lo sucedido. Estas líneas pueden por lo tanto, tomarse como uno más de estos intentos; pero su objetivo está dirigido a generar un mínimo de reflexión, no tanto sobre el suceso, sino sobre lo elementos previos y desencadenantes del mismo y que podemos resumir en lo siguiente:

•  Se trata de población perteneciente a la etnia aymara, quienes han expresado muchas veces su carácter particular: la nación aymara; en este sentido se sentirían más próximos con sus pares bolivianos, que con el resto del Perú, circunstancia que ya de partida, los hace bastante especiales.

•  Como la mayoría de los pueblos del Perú, que no sean la ciudad de Lima, sufren olvido y postergación, con gravísimas consecuencias para sus posibilidades de desarrollo económico y bienestar social.

•  Cómo muchos otros pueblos del Perú, se equivocaron de medio a medio en la elección de sus autoridades y también, como esos otros pueblos, se dieron cuenta de ello a los pocos meses que estas autoridades asumieran sus cargos.

•  Quisieron quitárselos de encima, y recién en ese momento se percataron de lo complicados que son esos procesos, y lo exasperante que puede llegar a ser cualquier trámite formal en el país.

•  Tras casi un mes de reclamos, incluido en esto el cierre de un puente internacional, se fueron dando cuenta, que por la vía legal sus demandas se atenderían con lentitud, si es que alguna vez llegaran a ser atendidas.

•  Por otro lado, el Estado mostraría una lentitud de reflejos increíble, para intervenir y bajar las tensiones. Haciendo gala de la manera como siempre trata los problemas de las provincias y pese a que ya se tenían noticias alarmantes del giro de los acontecimientos, prefirieron tímidos acercamientos y dejaron de lado la posibilidad de una acción decisiva.

•  Mientras tanto el pueblo de Ilave perdió la paciencia y tomó la justicia en sus manos. Lamentablemente, los resultados están lejos de ser lo que todos esperaríamos de un pueblo sensato, con capacidad para respetar, por lo menos, el derecho más elemental que tiene todo ser humano, al margen de su condición de aymara, de quechua, de criollo o de español, de rico o de pobre, el derecho a la vida, ya no se pida otras cosas como el de un juicio justo.

Queda en evidencia, que nuestros políticos se han convertido finalmente en grupúsculos de aventureros audaces, interesados más en los beneficios económicos y en las prebendas, que el ejercicio de sus altos cargos les pone al alcance de las manos. Amparados por una legislación lerda y desconectada del Perú real (que ellos mismo producen), conviven con la inoperancia, la improvisación de acciones, que de otro modo tendrían que ser la base del desarrollo del país y de sus regiones. Puestas las cosas de este modo, es muy claro el grado de responsabilidad que ellos tienen en los sucesos de Ilave. Sin embargo, nada justifica, en el fondo, estos acontecimientos. No puede la ira del pueblo, tomar semejantes decisiones y mucho menos convertirse directamente en verdugo de nadie, más aún si existen (aunque lentos), recursos y procedimientos legales para este tipo de propósitos; tampoco puede la ineficiencia del Estado quedar impune y, bajo argucias de diverso tipo, barajar la situación para pasar de responsable directo a juez de los pobladores de Ilave. La pobreza y el olvido no constituyen la inmejorable excusa de desatinos de este calibre y ello obliga a buscar responsables y pedirles cuentas de sus acciones. Pero, con la misma intensidad, debemos comprender que nada perdona al Estado y a quienes hoy día lo conducen, de su negligencia, de su falta de compromiso con el país, de la ausencia del más mínimo sentido común para reaccionar ante situaciones de inconformidad social, que se van acumulando como verdaderas ollas de presión y que terminan reventando de cualquier modo.

Por favor, de una vez por todas, ACTUEMOS TODOS para hacernos sentir que vivimos en un país que merece tal calificativo, que somos una sociedad capaz de orientar sus destinos, de vivir en comunidad respetando las diferencias reales que existen entre nosotros y que nos da esa envidiable circunstancia de ser sumamente variados. Generemos los medios para canalizar nuestros descontentos con prudencia, pero con energía; con discrepancias pero con solidaridad. PROPONGÁMONOS CONSTRUIR EL PERÚ .

Fecha: 12 / 05 / 04
Autor: Promoción Cristo Rey '71
Categoría: Sociedad y Medio Ambiente

 

¿EL DESIERTO DEL SAHARA?
duna

No, la Pampa de Siguas, a escasos 70 kilómetros de la ciudad de Arequipa. ¿Sabían ustedes que nuestra ciudad se encuentra localizada en uno de los desiertos más severos del planeta? Si en el marco de esta foto, apreciáramos una caravana de camellos, nada nos haría dudar de estar espectado una escena sahariana. Sin embargo, este escenario esta prácticamente en nuestras narices y, mucho del comportamiento del clima arequipeño, se origina precisamente en la sequedad del desierto que rodea la ciudad, como en la cercanía de las elevaciones andinas.

La pregunta del millón de soles ¿somos concientes de nuestra situación de ciudad en medio del desierto? Si fuera así, cómo se explica el enorme desperdicio de agua que realizamos tanto en los sistemas de regadío, como en el uso doméstico del agua potabilizada. El recurso más escaso y por lo tanto más valioso en un desierto, es el agua; con seguridad no la cuidamos lo suficiente, basta observar como echamos diariamente a nuestro río Chili, una enorme cantidad de inmundicia y lo poco dispuestos que estamos a aceptar que el precio del agua debe ser algo más de los que pagamos actualmente. Siendo este el estado de cosas, desperdiciar el agua porque es barata, o contaminar los cursos de agua porque al final a nadie le importa, es la conducta más frecuente con la que nos podemos encontrar de parte de los “ciudadanos arequipeños”.

Recuerden el dicho: “Dios perdona siempre, los hombre perdonamos a veces, la naturaleza no perdona nunca”. Reaccionemos y generemos todos los mecanismos posibles, que nos permitan utilizar mejor nuestro medio ambiente y nuestros recursos, esta no es sólo tarea y obligación de las autoridades, esta es también y sobre todo, tarea de cada uno de nosotros.